LA DECISIÓN




Me gustan las noches como esta, en que la luna está brillante. En los cambios de estación me da por visitar algún lugar lleno de naturaleza y caminar descalza para sentir la tierra en la planta de mis pies. Si tengo suerte puede que hasta me desnude esas noches bajo la mirada cómplice de los árboles y baile al ritmo de los latidos de mi corazón.

He soñado cosas que a los pocos días ocurren, también oigo y veo cosas que, otros no. Cuando alguien muere, lo sé antes que me lo digan.

Estas cosas no las cuento, pero hay personas que se han enterado de estas peculiaridades sobre mí y aun cuando temen lo que les pueda decir, me preguntan lo que no quieren saber.

Generalmente disfruto mucho mis peculiaridades, las sensaciones son más intensas, por ejemplo siento el sol en dimensiones inimaginables. Amo el olor de la tierra cuando acaba de llover y me embarga una inmensa alegría cuando alguien me cuenta que se cumplieron mis buenos augurios.

Definitivamente no disfruto cuando presiento algo terrible y no puedo decirlo, o cuando no puedo dormir por los ruidos imparables de mi silenciosa casa, mucho menos cuando despierto con los brazos y entre piernas amaromados sin ninguna explicación lógica.

No sé si disfruto o no las noches como esta, en las que me despierto sobresaltada, empapada en sudor, sin mi ropa y con los latidos de mis entrañas fluyendo entre mis piernas. Eso no se lo cuento a nadie, no tendría como explicarlo, no tendría como justificarlo. No tengo compañero de cama, ni de vida así que cuando ha ocurrido eso, he debido cerciorarme por mis propios medios, que estoy completamente sola en mi hogar y que no he sido víctima de alguno de los hombres de este lugar que me miran con fuego en sus ojos.

Me he negado ha entregar mi pureza a cualquier hombre, ninguno me inspira confianza y estoy muy segura que con ninguno de ellos podría sentir lo mismo que me ataca cuando duermo.

Es curioso que pueda conocer tanto de otros y no pueda encontrar mi propio camino. Mientras supe de la partida de algunos vecinos, no pude prevenir la de mis padres. Veo imágenes de accidentes que pueden ser evitados, pero no puedo prevenir si me cortaré un dedo al cocinar esa misma tarde. Mientras que puedo saber, si el pretendiente de una chica, es el hombre indicado para ella, yo no podría escoger un buen partido para mí.
Creo que es mejor que mi destino haya sido tener que trabajar de esa forma ocupo mi tiempo en los demás en lugar de pensar en mi.

Estar ocupada es bueno, así me convenzo de que no estoy loca y me ayuda a no sentir miedo.
Miedo de esas mismas personas a las que ayudo, que no dudan ni un segundo en mirarme con desconfianza cuando algo terrible sucede a su alrededor.

Hay algo que me impulsa a alejarme lo más que pueda de este lugar, pero la verdad no sabría dónde ir. Aquí están mis muertos, mi casa, mi vida.

Hace algún tiempo se enfermaron unas niñas y cuando voy al mercado o a la plaza las personas hacen silencio mientras paso. Eso me entristece tanto porque esas niñas no tienen nada, solo quieren llamar la atención, pero todos creen que realmente están enfermas. Ya las vio el médico y no halló nada, así que llamaron a personas muy poderosas para pedir su opinión.

Estas personas llegaron ayer en la tarde en la tarde. Fuertemente custodiados, vestidos todos de negro. Al mirarlos me dolió mucho la cabeza, mis ojos se llenaron de humo, el olor me asqueaba, sentí tanto calor que dejé todo para regresar a mi hogar y sumergirme en agua helada.

Me quedé dormida profundamente, hasta hace un rato cuando además de la excitación que me turba, me despertó mi propia voz gritando, “..No se los daré jamás...” y al abrir los ojos, el hombre más hermoso que he visto jamás, estaba al pie de mi cama contemplándome. Él me sonrió y me pidió algo, pero no le entendí. Cerré por un momento mis ojos, los apreté muy fuerte y al abrirlos, el hermoso hombre ya no estaba, pero en el aire se sentía su susurro, “alguno será mió”.

He bajado para beber un poco de agua y convencerme que todo ha sido un sueño, pero no puedo, me incomoda no recordar lo que me pidió el hombre.

Desde mi ventana veo luces que se acercan a mi hogar, ¿será que buscan a ese hombre?... Mi cuerpo… ¿Será que no era un sueño y realmente hay un bandido cerca? …Mi alma… Voy corriendo a vestirme antes que lleguen, tal vez lo alcancen.

Al abrir mi puerta me he quedado como una piedra bajo el dintel. El pueblo entero esta frente a mi casa con antorchas en las manos y los preside el hermoso hombre que vi hace unos minutos frente a mi cama. No entiendo que pasa.

A pesar del bullicio yo solo alcanzó escuchar la voz de este hombre… Tú cuerpo…De su boca salen palabras distintas a las que yo oigo en mi cabeza…Tú alma

No lo sé… siento que igual seré suya.



Comentarios

Jose_Kunita ha dicho que…
Hola Nina. Estoy mirando tu blog..Hasta aca me intriga..Sigo mirando y te cuento