HAMBRE




Esta noche te tengo a mi lado, al fin después de tanto esperar. Fueron meses de coqueteos, picardías, distancia. La paciencia ha sido mi mejor aliada, es una "virtud" de la que no puedo escapar.

Te hiciste de rogar, jugaste conmigo muchas veces, te escurrías para no afrontar lo que sabíamos que ocurriría.

Llegaste esta noche para cumplir tus deseos.

Sé que huías de mí para dejar en claro que tú eres el que manda, el macho dominante que controla todo.

Así iniciaste nuestro encuentro, me embestiste sin mediar palabras y profanaste mis entrañas sin preámbulos. Como una lija, suavizaste mi interior, a fuerza de roce y cuando el camino ya estuvo caliente y húmedo la perforación a profundidad no se hizo esperar.

Creí que querías atravesarme, estacarme y en algún momento pensé que estaba descubierta, pero no, solo estaba siendo poseída por tus ansías. Tus manos recorrían cada palmo de mí. Tocaste lugares que hace muchos siglos nadie tocaba. Eso se agradece, porque con tanta hambre lo que una más aprecia es que el bocado además de suculento, despierte todos los sentidos.

Podía oír el roce de la punta de mis cabellos, cada vez que tus dedos los halaban hacia ti. Los colores eran más intensos, tanto que podía llegar a ver los ases de luz que los componían.

Tu lengua exploraba mi oreja, mientras tu cuerpo arropaba mi espalda. Las rodillas presionadas por tu peso estaban entumecidas, pero no las movía, porque mientras una de tus manos usaba un mechón de mi cabello como crin, la otra pellizcaba uno de mis pezones hasta hacerme botar una lágrima.

Todas las luces encendidas hacían que me deleitara con tus expresiones. Como hubiese querido mirar el reflejo de la fornicación en un espejo de techo, pero eso es imposible.

Tu desesperación por mi orgasmo me presionaba, sin embargo al oír la orden de tus labios no pude contener más mi resistencia. Milenios de abstinencia explotaron en mi interior, no sé ni cuando liberaste tu turgencia, solo sé que tus quejidos me excitaron tanto que quise volteara y hacerte mió allí mismo, pero me contuve, aun no era el momento, había que esperar que tus latidos se estabilizaran.

Ahora estas aquí, a mi lado medio dormido, ya comprobaste tu hombría, tu dominio, tu mando. Ahora estas seguros que te esperé todo este tiempo a ti y solo a ti, para tener esta noche.

Crees que ganaste.

Fíjate, si ganaste, ahora eres más apetitoso.

Mientras paso la lengua por mis dientes, la boca se me hace agua, y al acercarme a tu cuello esa vena gruesa y palpitante me pide a gritos que la profane, que penetre en sus secretos y los consuma sin dejar una gota.

Comentarios

Vampirro ha dicho que…
Nunca entendí que en muchas historias de vampiros estos carecieran de órganos copuladores o, si los poseen, que sean un puro adorno. El erotismo del vampiro está ahí, existe, y es algo que cualquier vampiro utilizaría inmisericordemente...
escritores negros ha dicho que…
Hola:

Hemos visitado tu página y pensamos que podría ser interesante intercambiar banners o enlaces con la nuestra.

Si estás de acuerdo, puedes visitarnos en Escritores Negros (http://escritoresnegros.blogspot.com) o ponerte en contacto con nosotros en escritoresnegros@gmail.com

Un saludo.