FLORES FRACTALES


Las paredes negras te invitan a que, tu lado oscuro se sienta cómodo.

La ausencia de ciudad, te hace oír el aire que te rodea y te das cuenta, que grita cuando roza tu piel.

Sentarse cómodamente, mientras contemplas esas figuras geométricas, resulta ser un placer en movimiento.

Sólo quieres quedarte allí y no pensar en nada, pero la mente te traiciona y recuerdas que no has pagado el colegio de tus hijos aún, que te quedan 15 billetes en tu cartera y no sabes si las dos últimas cotizaciones se convertirán en negocios de verdad. Ya estás cerca de los 40 y las expectativas de príncipe azul se transformaron en una fantasía aun mayor, “un compañero”; alguien que te admire, que te valide. Sabes que nadie puede rescatarte, tú lo haces sola desde hace mucho tiempo, no necesitas un proveedor material, necesitas desesperadamente un sueño, una mentira, una ilusión, a ver si esas patas de gallo que te están saliendo, se te olvidan en la mitad de un orgasmo.

Las flores fractales crecen de forma gigantesca y sientes que caen sobre ti, como la inmensa soledad que te acompaña desde hace mucho tiempo. Esa soledad que no se ve, pero que sientes, que te arropa, como estas imágenes.

Tu mente se acalla por unos segundos, estas en blanco, realmente no piensas nada… sientes paz… mucha paz. Cierras los ojos y escuchas tu respiración, sientes los latidos de tu corazón en la punta de tus dedos, tus pezones se erectan, por el frio creciente de la sala; los vellos de tus brazos se levantan como si estuvieras entrando a una zona radioeléctrica. Tu espalda se arquea por el escalofrío que recorre tu espina dorsal. Levantas los hombros y casi tocas con ellos los lóbulos de tus orejas. Sientes los pies fríos y recuerdas que los tienes mojados por la lluvia torrencial que te hizo refugiarte en esa galería.

Tu lado obscuro toma el control de la conciencia y atrapa cada segundo en tu caja de recuerdos, así como cambian las figuras y los colores de la exhibición, ha cambiado tu vida y seguirá cambiando.

De pronto caes en cuenta de las cantidad de personas que han pasado por tu vida; sin duda alguna muchas para llevar la cuenta, pero todas te han dejado algo, una lección, una palabra, un gesto, un sentimiento. Tu lado obscuro te trae un sinfín de recuerdos y ya no te sientes tan sola. No necesitas a alguien, para llenar vacios; sino más bien para compartir espacios en común.

Estas en paz, contigo misma y con tu destino.

Un ruido te saca del “unplug” dónde has estado, alguien más se refugia de la torrencial lluvia en la galería.

Alguien está por entrar a tu vida.

Comentarios

ADELFA MARTIN ha dicho que…
Me ha encantado, ¡MUCHO!, esta autoreflexiòn que haces,dentro de la cual muchas personas podrìan sentirse
como en casa...

saludos cordiales
Nyna Koti ha dicho que…
Muchas gracias Adelfa.
Después de todo no estamos tan solos.