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sábado, 26 de diciembre de 2009

RED


Como está por terminar el año, me dio la curiosidad por conocer el futuro; pero no mediante cartas ni astrólogos. En realidad quería saber el futuro cinematográfico que se avecina. Así que siguiendo la recomendación de un amigo twittero, ingresé al link, de "elmulticine.com".

Me embelesé con la cantidad de títulos, pero uno resaltó ante mis ojos, mi alter ego, “Little Red Riding Hood“ó “Caperucita Roja” en español. En esta página dice que su estreno es para el 2010, hay otros lugares dónde dicen que será para el 2012 (ojalá sea antes del fin del mundo).

El caso es, que la productora “Appian Way” (de Leonardo DiCaprio) será la encargada de dar aliento a este cuento en versión gótica, terror y para adultos, bajo la dirección de Catherine Hardwicke (Crepúsculo, Natividad) y guión de David Johnson (La Huerfana, Resident Evil: Extinction, Alien Vs Depredador)

Esperemos se cristalice el proyecto y que la versión esté a la altura (particularmente me hubiese gustado que las manos de Tim Burton estuvieran en el asunto, pero todas las pelis no puede hacerlas solo él, cierto?)

Bueno recordando versiones para adultos de este archiconocido cuento comencé a curiosear por allí y me encontré este corto que ganó el concurso de la página web “docsniper”. Fue realizado por Shawn Jenings.


La verdad, he visto un millón de cosas relacionadas al tema; buenas, malas, picantes, infantiles, tradicionales; pero esta me parece bastante original, con un lobo simpático y con un final inesperado.

No les digo más, compruébenlo ustedes mismos.

video

jueves, 24 de diciembre de 2009

FELICES FIESTAS



Felices fiestas!

Que todos tengan su Noche Buena, solos o acompañados, eso no importa, que sea buena, satisfactoria y honesta; llena de mucho amor.

jueves, 17 de diciembre de 2009

SIN DOLOR NO TE HACES FELIZ

Tenía 19 años cuando lo conoció.

Pensó que la mejor manera de rebelarse de papi, era mantener una relación pública y controversial con este muchacho, de otra clase social, de otro color, con otra crianza.

Fue una tormenta que se disfrutó cada día, cada pelea, cada portazo, sentía un placer secreto al notar que al fin había captado la atención paterna.
Mientras era niña; la niña perfecta, la buena estudiante, el ejemplo de la comunidad, excelente deportista, madrina del colegio, en fin el sueño de cualquier padre; no recibía ni un “te quiero”, del suyo.

Entonces descubrió que le era atractiva a los chicos. El primero era perfecto, la quería, la escuchaba, y le decía “te quiero”, mucho y de muchas formas, la respetaba, pero quería ir más allá.
Con el siguiente perdió la vergüenza y pidió lo que quería. Después del susto y de darse cuenta que nada había cambiado a su alrededor, pidió más, a él y a los siguientes cinco chicos que se encontró en esos años.

Sentía que se burlaba de esa otra vida en la que era perfecta, inocente de toda sospecha. Era su venganza por ser ignorada, arrastrarse con cualquiera la hacía sentirse viva. Pero su venganza era silenciosa y la idea era infringirle dolor a quien la ignoraba, así que cuando este mestizo apareció podía transgredir todas las reglas.
Era maravilloso, al fin la miraba, le gritaba, le decía su nombre y ella se sentía completa, existía para él.

Cuando las mareas bajaron y aceptó la vida que ella quería vivir; ya ella no quería al mestizo a su lado, pero el destino le jugó sucio y cuando creyó haberse reconciliado con el hombre más importante de su vida, esté le abandono nuevamente, pero para siempre. No podía creerlo, esta vez no era un viaje de trabajo, no era una junta, no era una amante, era definitivo.

Su instrumento de venganza aprovechó la oportunidad y la desposó antes que ella misma se percatara que su norte había cambiado.
La tristeza era permanente, ella se resignó a su nueva vida, esa que buscó para lastimar a otro y que ahora era su castigo.
Ya no había pasión y él lo sentía, por eso comenzó a forzar lo que antes le regalaban. Lo que antes era placer ahora era obligación y por más que ella se esforzara las cosas ya no le sabían igual.

Aprendió que sí se negaba, él no la dejaría dormir, así que dejaba que él saciara su sed en ella. Al cabo de un tiempo, debía fingir placer, para evitar hematomas. Entendió que una palabra fuera de lugar podía desencadenar una guerra nuclear y las negativas desaparecieron de su vocabulario.
Él la odiaba, porque no lo amaba, porque a pesar de su esfuerzo se le notaba que ya no había luz en su mirada, ni calor en su corazón por él.
Él disfrutaba verla llorar, romperle la ropa, humillarla, arrodillarla en cualquier rincón y atragantarla con su semen, mientras le repetía como en una especia de mantra “sólo yo te quiero”, “sin mí no ere nadie”. Después de siete largos años hasta ella lo creyó realmente.

Ella pedía al alba y al atardecer, que sus ojos se cerraran para siempre, la próxima vez que lo viera, pero el destino fue cruel nuevamente, le cerró los ojos fue a él en una discusión con alguien de su tamaño.

Ya no tiene 19, pero captura la atención de todos los que la conocen, dirige el negocio que le dejó su marido, con mano de acero y tiene un pretendiente bueno, educado, que la respeta y le dice “te quiero” mucho y de muchas maneras. Ella siente que le falta algo, pero no sabe cómo engranarlo en esa relación.

Su terapeuta le dice que debe darse una oportunidad, dejar el pasado atrás, mientras la embiste con fuerza y ella le ruega que la azote, porque está a punto de acabar.

viernes, 11 de diciembre de 2009

GRACIAS Y BIENVENIDA

Quiero darle mi agradecimiento a: Argenis Serrano, Daniel Garrido, Joselop4, PaulaVip, Ahuizotl, soloputa, Sexo Relato, Juan Carlos Hernández, Rubens ®_Dhara, Desatinos, Dr_Manzano, Alois77, Los secretos de Lulú, Dona, Adelfa, Veronezzi666; por acompañarme en esta letras aventuradas y darle la bienvenida a Angus, espero disfrutes este rincón.

Y a los 2.732 visitantes que hemos recibido hasta este instante.
Muchísimas gracias por su motivación

jueves, 10 de diciembre de 2009

UN CUENTO DE NAVIDAD


La noche olía a pólvora, el cielo estaba lleno de chispas multicolores; las puertas, ventanas y techos de todas las casas de la cuadra; tenían luces titilantes.

No podía decirse que el dulce sonido de la fecha, arrullaba a los transeúntes de la calle. No, era un ruido aturdidor, mezcla de villancicos, risas de Papas Noel, vocecitas chillonas haciendo las veces de duendes. Todo al unísono, una locura para cualquier ser vivo, pero quienes transitaban por esa calle, definitivamente no eran seres vivos.
Ellos mismo producían más ruidos. Risas, instrumentos musicales mal tocados, cantos de gente embriagada.

La locura de la “Noche Buena”.

Entre los vecinos había una competencia tácita y tradicional, quien tuviera más luces y decoración navideña, era el anfitrión de la fiesta de la calle. Haber despilfarrado cantidades absurdas en cosas que pasarían casi once meses en cajas, era motivo de admiración y alabanza por parte del resto de los competidores quienes, en el fondo se sentían decepcionados de no haber gastado lo suficiente para ser los “mejores”.

El ganador de ese año en particular, mandó a construir una chimenea real, con leños y todo, para su casa. Eso no tendría nada de raro, si no fuera porque en Maracay la temperatura está en el orden de los 32°C.

Los niños estaban como locos, desde temprano corrían por todos lados. Los padres no les prestaban mucha atención. La orgullosa esposa del anfitrión, trataba de esconder los regalitos antes de ser envueltos, para que la curiosidad infantil no dañara la sorpresa nocturna y el pródigo padre entre otras cosas, ocultaba un collar que no era para su esposa.

Sería entregado en otro momento, esa noche pertenecía a la familia, al hogar a la estructura, a la fachada. La dama en cuestión, vecina de la cuadra, era la sospechosa habitual cuando algún devoto marido perdía el buen rumbo de su hogar. La única divorciada, sin hijos, que no necesitaba de un único proveedor para subsistir cómoda y opulentamente en aquella cuadra. La envidia de las mujeres, el sueño de los hombres. El cliché para todo affair, si es que una sonrisa y algunos comentarios picantes eran un romance. Al menos en la cabeza de éste caballero, si lo era.

Cuando un esposo es infiel por primera vez, comete muchos errores. Pareciera que pidiera a gritos ser descubierto y este no fue la excepción. Ocultó el collar, pero no el comprobante de pago, que dejó sobre la cómoda del cuarto, ni el recibo del grabado que le mando hacer al dije, donde declaraba su afecto a la dama en cuestión, que evidentemente no se llamaba como su esposa. Claro que cuando la cónyuge consiguió los papelitos, su reacción no fue otra que llorar, reclamar, golpear y gritarle al Santa Claus, estrella de la noche, bajito y con mucho cuidado para que los niños y los vecinos no se enteraran. Las apariencias…

Uno de los chicos entró sorpresivamente a la habitación, pidiendo refresco y la discusión desapareció por arte de magia. Un milagro de navidad.

Los vecinos colmaron cada rincón de la casa y la noche se hiso larga y entretenida, la pareja perfecta, dio la mejor muestra de clase y atención.

Cerca de las 12 de la noche nuestro marido infiel desapareció sin dejar rastro, la futura dueña de collar tampoco estaba en la fiesta, los regalos no aparecieron tampoco.

A la mañana siguiente los villancicos eran sustituidos por sirenas, los forenses levantaban el cadáver de una pobre chica divorciada y su amante de ocasión, baleados en plena noche buena.

“Yo sabía que ese sería su destino”, “Tarde o temprano alguna le tenía que cobrar la ofensa”, todas las mujeres del lugar tenían la misma mirada y los mismos pensamientos, salvo dos, la viuda que no dejaba agradecerle al asesino el favor y la asesina que no dejaba de preguntarse dónde estaba su marido.

Tres días después lo descubrió. Todos pensaron que la limpieza compulsiva después de la desaparición del principal sospechoso era un mecanismo de defensa ante la crítica silenciosa del vecindario, pero la verdad era que un olor infernal se apoderaba de la casa. Era tan poderoso que estaba contaminando las áreas comunes y era obvio que provenía de la casa del sospechoso homicida prófugo de la justicia.

Los bomberos encontraron a un Santa Claus hinchado y pútrido, atorado con una bolsa de regalos y un collar infiel, en su bolsillo, en una estúpida chimenea, con leños y todo, en un Maracay de 32°C.


Cuento publicado en el blog "Lunes de Lectura"