SABOR A METAL






Hay momentos en que los que te miro y los pensamientos invaden mi mente. No es justo, no quiero recordarte, quiero tenerte, justo allí entre mis piernas, con tus ojos al ras de mi pubis, y tu lengua en mi clítoris, mis manos marcando el ritmo a tu cabeza y tu respiración haciéndome cosquillas.








Toda esa perorata de lo correcto, se me olvida cuando pienso en ti, cuando recuerdo esa sonrisa socarrona y el sabor de tus labios después que me has hecho acabar con tu boca.



Ese sabor a mí, en tus labios, en tu lengua.



Tu aliento agitado por mis reclamos, de más y más placer.



¿Qué si no debemos? No me importa.



Los espasmos de mis muslos son suficiente terremoto para destruir la moral, la consciencia, el respeto. Cuando rompes mis ataduras soy otra, solo tuya, solo para ti en ese par de horas en las que me corrompes y me mancillas a tu voluntad.



Luego te vistes y me dejas allí muriendo de poco, despertando de tu embrujo. Me inventas cualquier excusa barata y me dejas.



Me quedo con ese sabor a metal en mi boca y con una punzada en el alma.


Sé que te veré pronto, pero tú no me mirarás y yo te ignoraré, nuestras conversaciones se basarán en lo estrictamente necesario y tu madre y mi padre seguirán devanándose los sesos con estrategias absurdas, para que entre nosotras exista, amor fraternal.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Confieso que debí leer y releer... volver sobre algunas palabras o frases que despertaban en mi emociones y sensaciones... Al final me di cuenta que muchas de esas mismas palabras o frases las pude haber escrito yo en medio del mar de emociones en las que me sumerjo cada día!!!

Por eso estoy aqui y seguire estando porque me veo reflejada en mucho de lo que dices y como lo dices!

Isasol
Nyna Koti ha dicho que…
Gracias por tus palabras Isasol.

Esta ventanita de expresión está abierta para ti también.