"DESEO A PRIMERA VISTA" 3° PARTE Y FINAL



Lorena y Ricardo mantuvieron su relación como un hábito de fin de semana. Desde que se conocieron han pautado sus encuentros amorosos cada viernes como una costumbre religiosa. A pesar que no siempre sus citas terminan en la cama, cada vez suelen acompañarse con mucha pasión y un gran repertorio de besos.

Con dos meses de cortejo mutuo y correspondido, ambos comienzan a darse cuenta que el juego sexual se les está saliendo de las manos y poco a poco ha ido pasando de la cama al corazón.

La última vez que se vieron no tuvieron sexo sino que hicieron el amor. Se dieron cuenta que los besos son mas intensos cuando ambos se toman del cuello. Descubrieron que para sentir placer no es necesario moverse bruscamente, más bien han notado que el ritmo pausado aumenta la excitación entre ambos y las palabras tiernas y las frases de amor son afrodisíacos en su sexualidad. Se enamoraron.

Durante un desayuno de sábado, la pareja decide que su próximo encuentro será con sus amistades. Ambos planean que este día harán pública su relación, así que, determinan que la salida tendrá destino en la terraza-bar de un hotel en Altamira e improvisadamente hacen una lista de dos invitados per cápita. Lorena llevará a su amiga Daniela y a su prima Victoria. Ricardo asistirá con dos amigos, Carlos y Javier.

Llegadas las 7:30 PM del día propuesto, el plan de la noche comenzaba a llevarse a cabo. Como es costumbre, Ricardo buscó a Lorena en su casa, quien esta vez subió a la camioneta negra con su prima Vicky. Luego de sortear el acostumbrado tráfico citadino se encontraron con Daniela en un centro comercial cerca de Altamira. El encuentro entre las damas y Ricardo fluye de manera simpática mientras se dirigen al local que habían planeado.

En una mesa pequeña de aquella terraza esperaban Carlos y Javier, allí se encontraron los seis y empezaron su rumba grupal. Se conocieron entre ellos, contaron algunos cuentos de rutina, rieron, bailaron, bromearon y bebieron mucho.

La media noche se anunciaba junto a una risueña borrachera que Lorena no podía ocultar. Extrañamente los vinos surtieron un efecto devastador en la rubia. Victoria y Ricardo estaban también ebrios pero un poco más lúcidos que Lorena, mientras que Carlos y Javier se debatían por conquistar a Daniela, ambos cautivados por las curvas de aquella morena de ojos claros.

Luego de cerciorarse que Lorena no mejoraba de su malestar, Victoria se nota muy preocupada por el estado de su prima y le pide al moreno que la lleven rápidamente a su casa.

Le comunican a sus amigos que se deben retirar y Daniela decide con Carlos y Javier para continuar la noche. La morena de ojos claros aún no decide quien de los dos amigos es más atractivo, de hecho, piensa que si no se decide, tendrá que aventurarse con los dos, lo que tampoco sabe es si esa aventura será de dos o de tres.

Al llegar a la residencia, Ricardo levantó a Lorena en brazos y entre él y Victoria la subieron hasta su apartamento. Definitivamente la Rubia no podía valerse por sí sola, así que el hombre siguió al fondo del pasillo y delicadamente la acostó en su cama, la miró por tres segundos, la arropó y la dejó dormir.

Al asegurarse que Lorena estuviera a salvo, Ricardo salió del cuarto en dirección a la puerta de apartamento. La noche había terminado para él y asumiendo que estaba bastante ebrio, tenía planes de irse pronto. Pero no todo estaba dicho en el momento y justo antes de salir del lugar se encontró con Victoria, se vieron a los ojos, perdieron la noción del espacio y comenzaron a besarse intensamente.

Victoria mordió los labios del hombre prohibido varias veces mientras éste la despojaba de su camisa y rasgaba su sostén blanco. La excitación del momento no los dejó pensar en las consecuencias y se esmeraron sólo en agotar sus cuerpos con el sexo.

Ambos entraron en desesperación por desnudarse, no pronunciaron palabras, sólo se arrebataron, sentían que sus cuerpos se necesitaban desde hace años y Ricardo se preocupó por chupar los naturales senos de Victoria como si éstos tuvieran el sabor más agradable que jamás había probado.

La cocina se convirtió en el lugar más cercano para que se propasaran el uno con el otro. Ricardo la levantó por las piernas y la subió sobre el tope de mármol gris. El moreno usó su mano izquierda para abrir las piernas de Victoria mientras con la otra mano la apretaba contra su cuerpo. Allí empezó una penetración agresiva, los infieles amantes usaron también la sala y el balcón para tener sexo en todas las posiciones que pudieran probar.

Al llegar la mañana, Lorena despertó con una fuerte resaca y a pesar que le era muy difícil recordar como había llegado hasta su casa, encontró a los dos traidores desnudos, uno encima del otro en el mueble rojo frente al pasillo. En ese momento se dio cuenta que había perdido una prima por un amante.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Freddo...

Leí el final de la historia con el mismo frenesí con el que leí la primera!

Excelente el estado de tensión y expectativa que logras de inicio a fin.

El final, aunque no me lo esperaba, no me sorprende! Ricardo es la triste expresión de muchos cuyo hormonal género pesa más que la totalidad de su masa encefálica!

Un abrazo.

Tu compañera de post virtual,

Isasol