HOY


Lentamente la conciencia me invade. La luz de la mañana aun no despunta. Sigo protegiéndome del frio nocturno con mi cobija favorita. Desperezando el cuerpo del descanso reparador.
No abro los ojos, aunque ya no tengo sueño, me debato entre los cinco minutos más y levantarme para hacer un poco de ejercicio.

Los cinco minutos vencen, quiero estar sobre mi cama quieta, silenciosa, consiente de todo mi entorno. Bajo la cobija se está calientito y la piel se siente tierna y suave.

Me estiro como una gata y siento como suenan los huesitos de la columna. Me llega el olor del café que algún vecino debe estar colando. Me provoca.

Me provocan muchas cosas. Me provoca levantarme a orinar, pero los cinco minutos pueden más, que la urgente necesidad. Justo esa presión me hace unir las rodillas y apretar fuertemente. Presiono mi vulva con una de mis manos como si así pudiera detener la micción.
Sí, el cuerpo está caliente, allí mucho más. Introduzco mi mano dentro la ropa interior y me encuentro los insipientes cañones. No me escapo del acto reflejo de rascar y al darme cuenta de lo que hago introduzco la otra mano en misión exploratoria. Hago un reconocimiento de la línea del bikini y los labios mayores. Me comienzo a sentir húmeda. Meto uno de mis dedos en la vagina, para que salga luego envuelto por un flujo abundante y elástico. Estoy ovulando. Por eso me desperté especialmente con ganas…. De tomar café.

Las paredes vaginales están especialmente calientes, y el dedo tiene tanto frio, como yo unas ganas terribles de que fuera algo más fálico. Buscar ese punto en la pared frontal de mi vagina me enardece y teniendo la vejiga llena, mucho más. La presión acelera las sensaciones.

Mi otra mano ya ha abandonado el refugio de tela y se ha colado más al norte, mucho más arriba del obligo, bajo la barbilla, a los lados del esternón. Con el pulgar y el índice busco un pezón dormido hasta hace poco y comienzo a apretarlo como si quisiera arrancarlo de su lugar. Detengo la fricción por unos segundos y bajo mis pantis hasta las rodillas, así cuando abra las piernas instintivamente me sentiré amarrada y la fantasía colaborará con el juego.

Con mi mano izquierda separo los labios menores de mi vulva y con el otro comienzo a frotar el clítoris que ya está hinchado, ante la fricción- Llenó mis dedos de saliva para facilitar los movimientos circulares. En mi cabeza pasan como una película imágenes de fantasías, recuerdos de experiencias, imágenes, escenas de películas, entre una imagen y otra escojo la cara del amante que quiero que me lleve al orgasmo esta mañana. Y justo cuando oigo que me dice las cosas más sucias al oído, retengo la respiración por unos segundos y siento una explosión en mi vientre, se llena de contracciones, que quisiera duraran horas. Respiro nuevamente con la desesperación del ahogado, con el placer del que acaba. Abandono mi cuerpo al culto de las sensaciones, tengo el rostro caliente y enrojecido; y el pecho palpitante. Subo mis pantis y abro al fin los ojos, mi amante imaginario ya se ha ido y me dispongo a levantarme. Recuerdo que tengo ganas de orinar, que estoy ovulando y que debo comprar un consolador urgentemente.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Despues de leer esto, casualmente desnuda frente al computador, también en mi día de ovulación,sola en mi casa... qué crees tu que es lo mínimo que se puede hacer?

Salir corriendo a comprar lo mismo que tu necesitas!!!

Un beso,

Isasol.
Nyna Koti ha dicho que…
¡Qué te puedo decir!
La protagonista de este relato, no es otra que el cúmulo de las experiencias propias y prestadas.
Tiene un poquito de cada una, lo que somos y lo que quisiéramos ser.
Es por ello que, según mi opinión es tan fácil identificarse con ella.