EVOLUCIÓN



De niña me encantaba manejar mi bicicleta a toda velocidad. El viento en mi rostro no me dejaba ver el entorno, la adrenalina era suficiente.

Fui creciendo y las largas caminatas se convirtieron en un placer, los árboles, el cielo, el suelo, los otros; quería ver todo.

Ahora sólo me siento en un lugar tranquilo a meditar, respirar, tratar de tener mi mente en blanco, disfrutar del aquí y del ahora...De mi.

Comentarios

Me gusta el tono de tus poemas, es grato leerte
Nyna K. ha dicho que…
Muchísimas gracias. Un gusto tenerlos por esta ventanita virtual.
Con el tiempo descubriste que el verdadero movimiento estaba dentro de tí. Qué la verdadera brisa era interna, que el verdadero paisaje era interno y que la verdadera juventud es la disposición a buscar la expansión del horizonte de la mente y el espíritu. Felicitaciones.