TE ODIO


Te odio porque te das el lujo de rechazarme, de hacerme espera.

Te odio porque no me tratas como quiero.

Te odio porque me ignoras.

Te odio porque no te rindes a mi voluntad.

Te odio porque no eres mío.

Te odio porque me usas.

Te odio porque solo eres receptor y no aportas nada.

Tengo tantas razones para odiarte y sin embargo te deseo profundamente, deseo que me dejes seducirte, ofrecerme.

Te deseo con malicia, con perversión, con culpa, en pecado y por traición.

Critique, consolé y hasta descalifique a todos los que vivieron esta situación antes de mi.
Mí racionalidad no me permitía compararme con seres tan básicos, con tan pobre autoestima.
Permitir que el poder lo tenga otro, es una aberración. Sin embargo hoy estoy aquí debatiéndome entre la razón y la humedad que causas en mi entrepierna.

Quería a alguien especial en quien depositar la confianza de darle mi cuerpo y mi corazón, y vienes tú y te apareces, y me haces sentir deseo por las cosas más insólitas.


Me abstuve por un millón de razones, pero la más importante dejó de serla cuando ya no soporté tu ausencia.


La razón me dice que todo lo que deseas de mi es lo que tomas, pero la mentira me ciega y deseo que quieras algo más allá de contracciones musculares y reacciones físicas a la fricción. Tú no me engañas, tu comportamiento es cónsono, estas disfrutando de un cuerpo fácil que se te ofrece. Pero yo deseo más. Te guardo exclusividad en un acto de fidelidad inconsciente y sé que eso no te importa, es más ni lo sabes, pero yo quiero hacerme la idea que soy solo para ti.

Todo es una mentira, todo es incorrecto, inmoral y aunque quiero un amor limpio, ecuánime, equitativo y reciproco, no dejo de desearte y sentirme esclavizada por los instintos más salvajes. No dejo de imaginar cuanto me puedes hacer y me olvido que estoy camino a la locura, solo porque te deseo y te odio por eso.


Porque te deseo.


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