TODO PASA



Lena, oculta bajo unas gafas oscuras los ojos hinchados por el llanto nocturno.
Desde hace tres semana su único sustento es un cigarro cada quince minutos y una taza de café.

Justo el 23 de diciembre, a las 5 de la tarde, su gran amor, su compañero fiel desde hace cinco años, le dijo que era mejor dejar las cosas como estaban, antes de hacerse daño. Ella no podía creerlo, su jugada de dejarlo en libertad, para que él le confirmara su solidaridad, en aquel momento tan duro de su vida, le salió mal; muy mal.

Un año antes le diagnosticaron cáncer de senos. El terror se apoderó de ella, pero en lugar de llorar, se volcó en la búsqueda de información, preguntó aquí, allá, pidió opiniones, fue a cuanto taller o terapia le recomendaron, se tomó cuanto menjunje le dieron. Se convirtió en una loca frenética, que no hacía otra cosa más, que tratar de sobrevivir al cáncer. Desde el torbellino de sus emociones, se daba cuenta que su bastión se alejaba, cada día tenía la mirada más perdida, cada día llegando más tarde a casa. Ella se daba cuenta, pero no podía o no quería enfrentarlo.

Llegó al punto en el que, regresaba de la quimioterapia sola, porque sencillamente a él se le había olvidado irla a buscar.

La gota que derramó el vaso fue esa navidad. Él le comunicó que se iría de viaje, solo. Lena tenía la esperanza, de que reflexionara o al menos se sintiera culpable al ver su actitud de sacrifico. Le dijo que lo liberaba de su compromiso y ya sabemos cuál fue el resultado.

Los médicos le dijeron en su última consulta que el cáncer estaba en remisión, no quería decir nada hasta estar segura, pero a estas alturas, la vida ya no le importaba un carajo.

Los señores de la mudanza llegaron con puntualidad y con muy mala cara, pese al pago extra para llevar sus cosas al antiguo apartamento, tipo estudio del centro de la ciudad. Ese, que le tenía alquilado a una amiga de la universidad. Afortunadamente nunca le hizo caso a su adorado esposo. Venderlo nunca fue una opción para ella.

Ya se han llevado todas sus pertenencias. Ella se sienta unos minutos en la salita donde fue tan feliz, donde hicieron el amor por primera vez, donde lo dejó ir. Una lágrima corre cerca de su nariz, siente que quiere morirse allí mismo, pero antes de desplomarse, la rabia se apodera de ella y se levanta; sube directo a su cabeza y la locura la domina.

Busca una navaja, él las colecciona y destroza todos los lienzos. Es pintor, crea maravillas con sus manos; pero es artista, destruye a quienes le aman con sus acciones. Los pocos platos que quedan terminan estrellados en el suelo, la ropa de él, sale disparada por la ventana, desenchufa todos los aparatos eléctricos y cortas los cables, la comida del refrigerador queda esparcida sobre la cama, quiebra los cristales, corta la tapicería de los muebles. En fin le proporciona a su aún esposo todas la herramientas para una súper demanda; pero no le importa, siente un extraño alivio, la satisfacción de una orate.

Cuando la calma regresa a su cuerpo, decide marcharse.

Al fin sola en su apartamento de soltera, llena de cajas, que no terminará de ordenar hasta dentro de cinco años, se sienta a llorar. Ahora sí puede. Ahora está sola, realmente sola.

Siente que la vida es una estafa, las promesas son mentiras, que los hombres son una soberana mierda y que ojala el cáncer la mate esa misma noche. Se fuma todos los cigarros que le quedan en la caja. Esta vez cambia el café por dos botellas de vodka, que dejó la antigua inquilina, el objeto es emborracharse hasta perder la conciencia y efectivamente así ocurre.

A la mañana siguiente, para su desgracia, se da cuenta que sigue viva. Y a la mañana siguiente y la otra y la que le sigue y así por mucho tiempo, hasta que ya se levanta sin sentir nada. Renuncia a su trabajo, deja de ir al médico, no responde las llamadas, ni los correos, ni nada; se desconecta del mundo.

El tiempo pasa y la notificación para firmar el divorcio le llega. Se sorprende a sí misma firmando el documento, sintiendo un intenso dolor al verlo allí acompañado de aquella niña, que no debe tener más de unos meses graduada de bachiller. Los colores se apoderan de su rostro y desea salir lo más rápido que pueda de esa situación.

Esta vez no se encierra en su bunker. Comienza a circular, busca un nuevo empleo, se pinta, sale, conoce gente nueva, se reconcilia con su pasado, menos con él, les pide a todos que no se lo nombren y le da la cara de nuevo a la vida.

Regresa con su médico dispuesta a que la echen por inconsistente. Para su sorpresa la reciben con mucha alegría. Alegría que crece cuando le dicen que la remisión ha sido total. Todo un milagro considerando su comportamiento.

Justo ese día lo vuelve a ver. Decidió reunirse con unas amigas para celebrar el acontecimiento y allí está él, abrazado con su “novia”. Siente que las piernas le tiemblan, suda frio, las lágrimas están al borde. Él no la ve, afortunadamente.

Esto va a pasar durante algún tiempo, “la novia” cambiará con una velocidad impresionante, en ocasiones él se percatará de su presencia, en otras no. Eventualmente se dará cuenta del efecto que causa en Lena y se aprovechará de ello para pavonearse. Ella por su parte se repetirá todos los argumentos lógicos por los cuales no puede, no debe sentir nada por ese bastardo, pero su cuerpo la va a traicionar, hasta llegar a tener sueños eróticos con él.

Lena va a resistirse a sus emociones, lo va a evitar a toda costa. Comenzará a estudiar una nueva carrera. Los fines semana y feriados hará viajes cortos, por puro placer, para conocer su país. Tomará clases de canto y adoptará un cachorro. Les brindará apoyo a otras mujeres víctimas del cáncer y les dará esperanza para vencerlo.
Entre una cosa y otra, recordará el valor de la vida. Entenderá que esta prohibido morir por amor. Que la persona más importante en este mundo, es ella misma. Que venció una enfermedad terrible y eso la hace una mujer afortunada.

Casi va a cumplir su cometido. Pasará un par de años sin verlo, habrá olvidado que lo estaba evitando, habrá olvidado que se estaba resistiendo. Y lo verá en un concurrido centro comercial, frente a frente, de forma que no pueden evitarse.

Él, estará solo, como de costumbre, la modelo de portada que llevará del brazo, será solo un accesorio y ella estará acompañadisíma de su propia persona.

Será un 14 de febrero, día de los enamorados y para su sorpresa, ella no sentirá nada.

Esa noche las cajas desaparecerán de su sala y todo estará en orden.

Comentarios

Ahuizotl ha dicho que…
Muy bueno, gracias por compartirlo. ¡Ah! y no te desanimes cuando no te dejen comentarios, eheehe, porque tus escritos son tan buenos que asustan a la mayoría, ven una competencia en lugar de una aliada.
Bien escrito, fluido, intrigado en la pobre chica, si lo iba a superar y mira, lo logró, lo superó, a pesar de todo lo que estaba en contra de ella. Es un escritoq eu inspira y que motiva.
De nuevo, gracias.
Nyna K. ha dicho que…
Gracias por tu comentario Ahuizotl.

Cuando me dicen que les gusta lo compartido en este espacio, me hace sentir muy bien, no lo voy a negar. Sin embargo el ejercicio de escribir es más un gusto personal, que un medio para conseguir recompensas.

Alguna vez leí, no recuerdo a que autor (creo que el maestro King) que el que escribe buscando fama o fortuna, vivirá gran parte de su vida frustrado. El mundillo literario ( y casi todos en general) es una corriente de egos e intereses, en los que hay gente muy buena, pero no están todos los que son, ni son todos los que están.

Soy humana y el pecado capital de la Vanidad, también tiene mi nombre en su paila, según la imagen de Dante. Sin embargo mientras me llega la hora, trato de escribir sin mirar a los lados. Ahora que si el reconocimiento llega en el camino, se agradece.

Así que nuevamente
Muchas Gracias!