EL MEJOR MOMENTO



El mejor momento fue cuando coloqué mi cabeza en su pecho. Oía su corazón latir como loco. El olor de su cuerpo era una mezcla entre perfume y sudor. Me abrazó, creo que me abrazó, quiero recordar que me abrazó. Entonces me contó una historia. Nunca hizo falta que me contara ninguna para llevarme allí, lo más hermoso fue que me contó una estando sobre sus brazos. Me habló de algo que soñaba y escribía al despertar. Espejos, mujeres, gente sin vida, de otra dimensión. Lo escuché con atención. Me gustó su historia, hice silencio y sólo lo escuché. Él se dio cuenta. Creo que se sorprendió al verme en silencio. Cerré mis labios y abrí un lugar en el medio de mi pecho. Lo abracé. Quería quedarme allí por siempre, creer la historia, sentir su pecho. Quería ser parte de su cuento, pero las horas pasaron y no hubo más historias, ni sábanas.


No fue lo que ocurrió antes, ni lo que ocurrió después. Fue ese instante en el que me abrazó, creo que me abrazó, quiero recordar que me abrazó.

Comentarios

Carolina Rangel ha dicho que…
Me gustó mucho, muy poético!
Nyna K. ha dicho que…
Gracias Carolina,
Tan consecuente. Qué bueno que te ha gustado.
Tus trabajos me gustan mucho también.
Recuerda que estas invitada al grupo de lectura, para compartir visiones y trabajos inspirados en diferentes autores.
Un abrazo.