Los sueños son una fuente inagotable de recursos artísticos. Te soñé como Dalí, fallecido y velado en la sala de mi casa, al borde del río. Sobre una montaña oscura, nocturna y lóbrega. Un centenar de hombre te lloraban, posibles amantes tuyos, mios o compartidos. Una Grace Kelly queriendo entrar a mi sala para despedirse de tu cuerpo, era rechazada por una fuerza sobre natural. La fuerza de mis celos, de mi egoísmo. Tu viuda, soy sólo yo, tu Gala eterna.
4 comentarios:
Encantador y perturbador al mismo tiempo, como los sueños a veces. Me gustó mucho.
Gracias Carolina.
Nos seguimos leyendo.
Publicar un comentario en la entrada