Su esencia era una mezcla de control y protección, de amor y
fuerza, contención y sinceridad. Las navidades huelen a AZZARO. Las páginas de
la historia, que estaba por escribirse se llenaron accidentalmente de él, pero
permanecen de forma intencional en mi vida, ahora.
Perfumes de catálogo acompañaron a quien tiene la sutileza
de un bandolero. Disfrazaba el sudor con gentileza, disfrazaban la gentileza
con nostalgia. Tiendas de campaña, guitarras, café y cigarros lo acompañaban.
Cuando se quedaba quieto, olía a hombre aventurero y arriesgado. Cuando se
agitaba la distancia y el desconcierto dejaban la estela de COUNTRY.
Tiene el aroma de un intelectual. No suda, ni se altera,
sólo cuando llega tres minutos tarde a sus citas, entonces el rubor se apodera
de su rostro. Cuando pasa deja el aroma
de un tímido pervertido, que espera la oportunidad para ser el sádico mental de
alguna incauta. A veces ARAMIS, a veces LARGERFELD.
Todos tiene su propio perfume, es difícil definir el aroma
perfecto, si es que acaso existe.
Todo es cuestión de
química.

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