RUTINA



En teoría son 45 minutos desde la estación Antímano hasta Altamira, pero con el metro nunca se sabe. Ya perdió la cuenta de los empleos de los que la han botado por llegar tarde, sin embargo insiste en trabajar por esa zona.
Estudia en la UCV o al menos eso intenta. Aspira tener un carrito para cambiar el estrés del metro por el del tráfico en la Francisco Fajardo, hasta que logre mudarse a Chacao.
Tiene un novio motorizado que siempre le ofrece la cola para llevarla, pero  ni loca llegaría a la oficina montada en una cosa de esas, aunque no le importa mucho cuando la lleve a su casa, los viernes en la noche, después de las cervezas en el León.
También le sonríe ampliamente a un ingeniero, espera que un día, ése le resuelva la vida, aunque entre el Dallas a medio día y el agite de la oficina, nunca hay tiempo para hablar del tema con calma, pero ella sabe que el tipo la ama sinceramente.
No pela un lunes popular. Mientras hace la cola para comprar las entradas y las cotufas, en cualquiera de los cines del Sambil, aprovecha para conversar con su amiga y ponerse al día.
De regreso siempre está de afán, los jeep trabajan hasta las diez de la noche, después de esa hora no le queda otra más que llamar al novio, cosa que no le gusta, porque  usar el Blackberry en la calle le da pánico.
Al llegar a su casa arregla la pinta comprada en el Tolón de las Mercedes, que usará al día siguiente.
La imagen lo es todo, sino ¿por qué tantas siguen la misma rutina?

Comentarios

mientrasleo ha dicho que…
Realmente reflejas la vida de muchísimas mujeres, y hombres.
Es casi descorazonador
Un saludo
Nyna K. ha dicho que…
Así es, esa es la rutina.

Gracias por tu visita, Mientrasleo.