CUANDO ESCRIBÍAS HISTORIAS




Yo sé, que todo cambia. Que todo debe evolucionar, pero que duro es dejar al paso, el recuerdo cuando en lugar de rimas, escribías historias y te admiraba por eso.
Cuando eras fuente de inspiración, para mis letras aventuradas.
Cuando me contabas tu historia y yo descubría al ser humano más allá de las letras.
Cuando creía en ti como en Dios, como en la física o en la métrica.
Cuando no importaba el entorno, las responsabilidades, ni el qué dirán.
Cuando el destino confabulaba para nuestros encuentros, casuales o premeditados.
Cuando creía que se trataba de mí y no de cumplir tus fantasías con cualquiera.
Cuando aun no aparecía la locura, la distancia y el silencio.

Ahora se de ti por las historias de otros y cuando hay confianza, pido que no me cuenten nada.
Quien lo sabe me ayuda y quien lo ignora, pregunta obligándome a mentir.
Ahora te evito a toda costa y aun así la casualidad sigue confabulando.

Al no existir nosotros, no existe la palabra reconciliación.
Ya no queda la amistad, ni el mito.
Ya no suena el teclado de nuestra conversación y eso es lo que realmente extraño.

Tú cambiaste, yo cambié. 

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