ESCONDIDO BAJO EL SUELO


Museo Sacro
Foto Yrina Kosohovski

Por Yrina Kosohovski

El padre Ignacio, le sumó a su sotana, el oficio de buscador de entierros. De día daba la misa y en las noches conseguía fortunas.

Se dice que encontró más de 100 tesoros escondidos entre las casas de las 20 calles de Caracas.  Misteriosamente desapreció en 1.870, algunos dicen que la tentación fue muy grande y escapó con el botín de su última búsqueda.  

Su sistema era excéntrico, pero como daba resultados la gente no preguntaba mucho y le daban lo que él pidiera.

Primero y muy importante, había que dejarle la casa a su disposición por una noche completa, sin interrupciones de ningún tipo, por lo que la familia y todos sus habitantes, debía buscar posada entre amigos. Además pedía cincuenta velas. Dos galones de aguardiente, para el ayudante de turno; y que la habitación en la cual se había encontrado el entierro, quedara clausurada.

La familia Bustamante, hizo todo lo que el padre Ignacio, les pidió.  A la mañana siguiente llegaron a su casa y en el zaguán encontraron un saco lleno de morocotas de oro, joyas y objetos de gran valor. También encontraron una habitación clausurada con tablas cruzadas sobre la puerta. Los vestidos y muebles de la pequeña Atanasia,  estaban en el saloncito de bordado. Ella corrió a revisar todas sus pertenencias. Aparentemente estaba todo.

El padre Ignacio les dijo  - Una nueva habitación para la niña, que con lo encontrado da para eso y más. Mucho juicio, que nadie piense siquiera en este cuarto. Como si nunca hubiera existido- Y se marchó.

Pasaron dos meses y Atanasia abandonó la habitación de sus padres para dormir en su nuevo aposento.

Esa misma noche, esperó que las velas se apagaran. Cuando la noche cubrió el patio central, fue en busca del diario que escondía, bajo una de las tablas del suelo, de su antiguo cuarto.

A la mañana siguiente, el señor Bustamante, encontró en el piso las tablas que clausuraban  la antigua habitación de su hija. Abrió la puerta. Se encontró frente a un hoyo que parecía no tener fin. Justo al lado del boquete había un saco de morocotas, más grande que el anterior, con un papel sucio y manchado que decía “Carne blandita, no sabía ha aguardiente,  más sabrosa”.


                                                          Texto original Yrina Kosohovski
                                                          Compartido en el Taller de Narrativa "Contar el Terror"
                                                          con leyendas del Casco Histórico de Caracas,
                                                          dictado por la iniciativa cultural Urbanimia
                                                          Noviembre del 2.012


Cortometraje
ESCONDIDO BAJO EL SUELO
Universidad Católica Santa Rosa (UCSAR)
Lenguaje y Comunicación Visual
Periodo II 
Profesor Teodoro Ponce
Historia original Yrina Kosohovski
Dirección, edición, producción y montaje Yrina Kosohovski
Ilustraciones Jesús Torrealba
Asistencia de producción: Daniela Arroyo / Neikary Marín

Plataforma  Vimeo y YouTube  Todos los derechos reservados
Noviembre 2016

Comentarios