AMANTES EN SUMNUS


Por más que quiera, no me puedo negar a nuestra cita clandestina. 
El cuerpo se relaja, cierro los ojos y de alguna forma comienzas justo donde lo dejamos. 
Lento y apasionados, como si nunca fuera a acabar el juego nocturno.
Cuando siento llegar el rubor, la luz del alba te disuelve hasta la próxima vez. 


YK.-

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